La hemoglobina diana, entre 11 y 13 mg/dl, debe individualizarse

Los nefrólogos coinciden en que los niveles de hemoglobina en pacientes renales deben estar entre 11 y 13 mg/dl, pero los factores implicados son muchos y las cifras más adecuadas dependen de cada afectado, según se ha señalado en la Reunión de la Asociación Renal Europea. José A. Plaza. Estocolmo 15/05/2008

El nivel de hemoglobina en pacientes nefrológicos no sólo es una discusión en España (ver información). En el Congreso de la Asociación Renal Europea (ERA-EDTA, por sus siglas en inglés), que se ha celebrado en Estocolmo (Suecia), la compañía Amgen ha organizado una jornada en la que Bernard Canaud, del Hospital Lapeyronie, de Montpellier, en Francia, se ha mostrado de acuerdo con las recomendaciones internacionales, aunque con matizaciones.

Canaud cree que aún no existe consenso sobre la variabilidad de los niveles de hemoglobina. Los límites parecen haberse establecido dentro del margen de entre 11 y 13 miligramos por decilitro, pero la decisión "es compleja, más aún en pacientes con hemodiálisis. La diana está entre estas cifras, pero no podemos concretar más".

En un estudio realizado con nefrólogos de España, Francia, Alemania y Reino Unido, los especialistas sitúan los niveles idóneos para sus pacientes entre 10,7 de mínimo y 12,7 de máximo. La media entre todas las recomendaciones en estos cinco países (10,9-12,3) da una idea de lo que los nefrólogos se plantean como meta en el abordaje de los niveles de hemoglobina.

En el caso español, Angel Luis Martín de Francisco, señaló a Diario Médico hace unas semanas (ver noticia) que "una persona joven y deportista puede estar perfectamente con un nivel de 13, mientras que en una anciana una cifra de 10,5 puede ser hasta buena".

Factores múltiples
Canaud cree que esta variabilidad no se debe a la elección de los agentes estimuladores de la eritropoyesis. Son muchos los factores que inciden y, entre ellos, el nefrólogo ha destacado los de comorbilidad (inflamación crónica, estatus nutricional, niveles de HPT, problemas hematológicos), los generales (hospitalización, tipo de medicación, infecciones) y los relativos a la práctica clínica (diálisis, anemia).

La conclusión de Canaud es que el estudio de la hemoglobina ha variado: "Si antes se hacía sobre grupos poblacionales, ahora tiende a individualizarse, lo que permite datos más sencillos de interpretar". Ahora, cada paciente determina las opciones del médico. Después de un año de tratamiento, la variabilidad de los niveles de hemoglobina se da en más de un 50 por ciento de pacientes.

Frente a esta situación, los tratamientos flexibles pueden ser la mejor opción: "Los regímenes de aplicación de la darbopoietina más útiles para manejar las fluctuaciones de la hemoglobina en pacientes en diálisis serían una vez cada semana (QW) y una vez cada dos semanas (Q2W)", ha finalizado.



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Prof. Dr. Mario I. CámeraDirector Médico
Prof. Dr. Mario I. Cámera

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